Dios el hijo eterno se encarnó en Jesucristo. Por medio de El todas las cosas fueron creadas, se revela el carácter de Dios, se cumple la salvación de la humanidad, y el mundo es juzgado. Siendo para siempre verdaderamente Dios, también se convirtió verdaderamente en hombre, en Jesús, el Cristo. Fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la Virgen María. Vivió y experimentó tentaciones como ser humano, pero ejemplificó perfectamente la justicia y el amor de Dios. Por sus milagros manifestó el poder de Dios y fue confirmado como el Mesías prometido de Dios. Sufrió y murió voluntariamente en la cruz por nuestros pecados, y en lugar nuestro fue levantado de los muertos, y ascendió para ministrar en el Santuario Celestial en nuestro favor. Volverá en gloria para realizar la liberación final de su pueblo y la restauración de todas las cosas.
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